Cada día, el 99% de los campos de nuestro país pierden dinero con el problema de la llave estrangulada. Es una práctica habitual y en algunas ocasiones, justificada.

¿Por qué sucede esto?

En el momento en que el agricultor hizo el diseño del riego con el proveedor, lo hizo pensando en el máximo: una bomba que pueda entregar todo el caudal para los sectores, pero considerando el sector que requiere más Hp. Por ejemplo, si el campo tiene un sector que necesita 3 Hp, otro que necesita 5 Hp y otro 15 Hp, entonces la bomba se especifica para 15 Hp, lo que la lleva a ser ineficiente con las medidas más pequeñas.

Para regular esto, los operadores estrangulan las llaves de manera de entregar una menor presión.

Sólo por tener diferentes sectores lo más probable es que tenga una llave estrangulada.

Acabamos de ver un caso real, en el que un agricultor pierde $283 cada hora, todo el día. Al año, una bomba promedio funciona 1.500 horas, lo que a una tarifa de $50 Kw/Hr, nos da una pérdida anual de $424.500 sólo en esa llave específica.

¿Cómo resolver este problema?

Si lográramos que la bomba entregara el punto hidráulico, sin estrangular las llaves, sería el fin del problema: las llaves desaparecen.

Esto lo logra con un SEP o Sistema Electrónico Programado para ajustar los puntos hidráulicos de la bomba a las necesidades de cada sector y dejar de estrangular las llaves. Podríamos incluso sacarlas.

Cuando el SEP comienza a funcionar y en algunos casos, además sacamos las llaves, desaparece el ruido desagradable de la ineficiencia.

Ahora los flujos quedan dentro de la empresa. Millones de pesos que cada año quedarán en la contabilidad como utilidad, no como gasto.

Si quiere apoyo en el cálculo de las pérdidas que generan sus llaves estranguladas, envíenos un email a daniel.reyes@hidrotec.cl